lunes, agosto 15, 2022

Con los Billetes nos sacamos un cero…..o varios….

El lanzamiento de nuevos billetes que hizo el Presidente, como no podía ser de otra manera, generó controversias y opiniones de diverso tenor que creo olvidan la cuestión de fondo: que ha pasado a lo largo de la historia con nuestra moneda, más allá de próceres o animales en los billetes.

Por Gustavo Sirtota

Desde la unificación monetaria en 1881 con Roca, hemos quitado trece – 13 – ceros a nuestra moneda, con lo cual un peso moneda nacional de entonces equivaldría 140 años después a 0, 0000000000001 hoy.

Desde mi nacimiento en 1966 he visto pasar cinco monedas diferentes. Aunque a veces me parece irreal, no lo es. En los últimos cincuenta años – tengo 56 – nuestro devaluado peso ha perdido once ceros. No quiero pensar en mis dinerillos atesorados estampilla a estampilla en la libreta de ahorro que llevábamos en la escuela primaria.

Tampoco dejar de recordar que tres veces en estos 140 años de “unificación monetaria” tuvimos los llamados “bonos” – cuasimonedas – como maneras desesperadas de hacer frente a las brutales crisis financieras que hemos soportado los argentinos. Así fue en 1887/1890 cuando Juárez Célman; con Frondizi los bonos “9 de julio” del inefable Álvaro Alsogaray; más cerca y recordados los “federales”, patacones, lecop y demás “papeles” que nos acompañaron hasta inicios del siglo XXI.

Hagamos un poco de historia para conocer algunas particularidades de una larga disputa que lleva casi dos siglos y que se inicia el 6 septiembre de 1822 cuando 7002 billetes de 1, 3 y 5 Peso Moneda Peso Moneda Corriente ($m/c) salieron de la imprenta de Pedro Ponce. Confiando en la buena fe de sus tenedores estos primeros billetes  tenían la leyenda “Promete pagar a la vista y al portador la cantidad de…. pesos en moneda metálica”

José Rosseau, maestro de grabados, tuvo a su cargo la impresión. En su anverso tenían una imagen de Nuestra Señora del Rosario, eran de diseño muy simple, con espacios en sus ángulos superiores para anotar a mano el número y el valor en cifras. Emitidos por el Banco de Descuentos o Banco de Buenos Ayres  – hoy Banco Provincia -, con mayoría de capitales ingleses, y tenían la característica de ser inconvertibles. Estuvieron vigentes desde el 9 de enero de 1826 hasta el 4 de noviembre de 1881.

No faltó tampoco en esos primeros años, estamos en Argentina, algún “avivado”, aunque en este caso de poca fortuna. Marcelo Valdivia, grabador, fue sorprendido en 1824 con una muy buena falsificación de un billete. La pena para este delito era la de muerte; pero por ser menor de edad se lo sentenció a 8 años de cárcel. Antes debió permanecer atado todo un día en la plaza mayor con un cartel que decía “Detenido por falsificador” y ser sometido a las burlas y al escarnio popular. Al año siguiente  fue atrapado por el mismo delito y, reincidente, en 1825 fue ajusticiado por “falsificador”.

En 1823 los billetes comenzaron a ser fabricados en Inglaterra, y desde 1827 en Estados Unidos. Algunos incluían los rostros de figuras de la independencia estadounidense como Washington, Franklin y Penn. Incluso Bolivar estuvo en esos primero billetes. También animales como la llama o el canguro, denotando los imprenteros desconocimiento de la fauna autóctona. Con Rosas se incluyen el ñandú, la oveja y la vaca. Durante el gobierno de  Mitre se imprimieron billetes con cabezas de perros y de toro, mientras que el de 500 pesos tenía un dibujo combinado: una mujer junto a una oveja.

Durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento  aparecieron los próceres, claro está desde la mirada del sanjuanino y sus acólitos: Florencio Varela, Juan Lavalle, Juan Gregorio de Las Heras, José María Paz, Carlos María de Alvear, Juan Martín de Pueyrredón, Guillermo Brown y Dalmacio Vélez Sarsfield tuvieron su lugar en los billetes de entonces.

Otras de las primeras monedas nacionales fue el Peso Fuerte ($F). A diferencia del Peso Corriente, esta moneda sí era convertible: su equivalencia era de 17 pesos fuertes por onza de oro. Circulaban también en el territorio argentino monedas de otros países, principalmente durante la década de 1860. La mayor parte tomaba como patrón de conversión la Plata de Bolivia.

En 1881 finalmente se sanciona la Ley 1130 de “unificación monetaria nacional”, estableciendo el Peso Moneda Nacional como moneda de curso corriente en todo el país, que estuvo vigente hasta el 31 de diciembre de 1969. Originalmente, la moneda era convertible a una paridad de un peso moneda nacional a un peso oro sellado.

En el año 1935 se fundó el Banco Central de la República Argentina que reemplazó a la Caja de Conversión, creada en 1890 por Pellegrini cuando la crisis de aquel año, y asumió su calidad de autoridad monetaria de la Nación. El primer billete íntegramente impreso en el país data del año 1951, tras la incorporación de técnicos italianos a la Casa de Moneda del país.

La pérdida de valor de nuestra moneda, consecuencia de los recurrentes ciclos inflacionarios – una “endemia” propia de Argentina -, llevó a que se le quitaran dos ceros y se reemplace el signo monetario. El 15 de abril de 1969 aparece el Peso Ley 18.188, en vigencia desde el 1° de enero de 1970 hasta. De esta forma 1 peso Ley 18.188 fue equivalente a 100 pesos Moneda Nacional. Como curiosidad – se repetirá con los australes – circularon billetes “viejos” resellados con la nueva denominación.

Aquí comienza un ciclo aún más acelerado en la depreciación de nuestra moneda. Con una inflación promedio superior al 500% por ciento anual – con picos hiperinflacionarios como los del recordado “rodrigazo” o de finales de la dictadura -, se dispone un nuevo cambio del signo monetario y la consiguiente quita de ceros. 4 esta vez y se lanza el Peso Argentino en junio de 1983 por medio del decreto 22707.

La alta variación de precios entre los años 1975 y 1982, el tipo de cambio respecto al dólar se devaluó en más de doscientos mil por ciento, llevó a que se deban imprimir billetes con cifras insólitas, como por caso los de “un millón” de pesos, verdadero símbolo de la debacle de nuestra moneda.

Con una inflación anual que promediaba el 600 %, el Peso Argentino tuvo efímera vida útil. El 15 de junio de 1985 fue reemplazo por el Austral y se vuelven a quitar ceros a nuestra moneda. En este caso tres.

Por último, en cuanto a cambios monetarios, en 1991 el decreto 2128 impuso a partir del 1° de enero de 1992 el peso que conocemos hasta el día de hoy. Se le quitaron 4 ceros a los devaluados australes. Por si algún desmemoriado olvida, en apenas poco más de un lustro de vida que tuvo el austral tuvimos un  5000 % de inflación, con dos “hiper” en el medio.

Esta moneda, el peso, convivió desde el 27 de marzo de 1992 con la recordada “convertibilidad”; el uno a uno de paridad con el dólar que impuso el tándem Menem – Cavallo. No está de más recordar que este experimento terminó explotando en las jornadas de diciembre de 2001, cuando la peor y más dramática crisis de la historia reciente argentina.

Desde 2022 abandonada la convertibilidad, hemos venido transitando nuevos avatares económicos, pero el peso se mantiene, con billetes de denominaciones cada vez mayores sin cambios….al menos hasta ahora…pero como sabemos muy bien, en Argentina nunca está dicha la última palabra en cuestiones de billetes…

Y tener presente que “$10.000.000.000.000 moneda nacional” de 1881, apenas 140 años atrás, sería el equivalente a un 1 peso en nuestros días.

Fuentes: www.argentina.gob.ar – línea de tiempo – Diario de Cultura –  Edición 4605 – Breve historia de los billetes argentinos (y de la inflación). Historia del Banco de la Provincia de Buenos Aires 1822-1997 – Tomo I – Buenos Aires, 1997. Adrián Pignatelli – infobae – 23 de mayo 1922 – Los primeros billetes en Argentina: cuando los pesos tuvieron imágenes de Washington, Bolívar y hasta de un canguro. Cámara Argentina de Comercio y Servicios – Historia de la moneda argentina.

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