jueves, diciembre 1, 2022

Camionero entrerriano fue atacado a piedrazos en ruta que une Paraná y Santa Fe

Una piedra perforó el parabrisas laminado de un Volvo y pudo haber dado en la frente del conductor, quien vio en la penumbra de la madrugada a su agresor. “No tienen piedad, porque me apuntaron a la cabeza”, acusó el camionero.

No mucho tiempo atrás, la presencia de un patrullero policial en la zona de La Guardia, en la ruta 168 que une a Paraná con Santa Fe, terminó con las pedradas contra automovilistas con evidente fin delictivo. Esa unidad ya no está y el problema parece haber recrudecido, según relatos de automovilistas y esta semana de transportistas.

Un transportista de Crespo, Leonardo Stieben, el jueves, fue víctima de un intento de emboscada a piedrazos en la zona de la ruta que conecta a las dos provincias; el cascote atravesó su parabrisas y le rozó el hombro. Gracias a un instintivo movimiento con su cuerpo en una fracción de segundos. “Siempre llevo a mis chicos y esta vez la madre se opuso a que fueran, si no, el cuento hubiera sido otro”, aseguró el camionero a Paralelo 32.

“Saliendo del túnel, después de pasar Colastiné, más adelante, la ruta hace un curvón grande, un poco más adelante hay que bajar la velocidad porque hay dos puentes que están descalzados. Un poco más adelante recibí el piedrazo”, relató Stieben, quien pudo divisar a su agresor a un lado de la ruta entre unas chilcas.

La pesada piedra atravesó el parabrisas y golpeó el hombro del chofer, quien alcanzó a inclinarse en un acto reflejo. El piedrazo no provino de un escondite, sino que pudo ver a un hombre en cercanías de la cinta asfáltica, y supo más adelante -al encontrarse con otro colega- que había sufrido el mismo inconveniente por agresores que estaban instalados a ambos lados de la ruta 168, en ese punto, atacando sobre ambas manos.

“Si hubiera sido un golpe en un automóvil o cualquier vehículo chico, la historia podría ser otra. No tienen piedad, porque me apuntaron a la cabeza”, acusó Stieben, quien además señaló que el parabrisas, por tener lámina, lentifica el paso de un objeto que logra perforarlo por su peso y fuerza. Si el mismo golpeara contra un vidrio del costado, sin lámina, el resultado podría ser tremendo. Aun así, hemos visto y sopesado la dura piedra, que no deja dudas de la fatalidad que podría haber causado si en la cabina viajaba un acompañante.

Ya en el terreno de la especulación, hay que decir que difícilmente un delincuente adulto perdería el tiempo bajo el frío de la madrugada solo por dañar algún vehículo con una piedra. Además, se supo luego por otro transportista que no era un solo delincuente sino uno para cada mano de la ruta. Saben además que el conductor no se detendrá a menos que la piedra lo dañe severamente, por lo que –según publicó Paralelo 32- se presume que buscan eso, para que la detención sea inevitable, e ir por él. (Fuente y fotos: Paralelo 32)

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